Los terrenos en los que se asienta Chamberí fueron propiedad de la Orden del Temple hasta su desaparición.

Posteriormente fueron tierras adscritas al municipio de Fuencarral, que, cubiertas de bosques, servirán a los miembros de la Corte para realizar monterías y partidas de caza.

Esta situación perdura hasta el Reinado de Carlos V, período en el que van desapareciendo los bosques para el abastecimiento de las necesidades de la construcción y caldeo de los cercanos habitantes de Madrid. Con la tala descontrolada de los bosques las tierras se convierten en dehesas y después en tierras de secano, con la excepción de algunas zonas de huertas cercanas a los arroyos y pozos existentes.